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El agua es vital para la vida, ya que regula la temperatura corporal, además de transportar nutrientes, eliminar toxinas y lubricar las articulaciones. Asimismo, es esencial para múltiples procesos biológicos tanto en los seres vivos como en los ecosistemas. Por otra parte, el agua resulta crucial para la agricultura, la economía y el bienestar social.
En este contexto, al tratarse de un recurso finito, su gestión sostenible es indispensable para evitar crisis hídricas y, al mismo tiempo, asegurar el desarrollo presente y futuro.
Para la salud humana:
Funciones vitales: Facilita la digestión, absorción de nutrientes y metabolismo; transporta oxígeno y vitaminas a las células.
Regulación térmica: Ayuda a mantener la temperatura corporal a través del sudor.
Desintoxicación: Elimina desechos y toxinas mediante la orina y las heces.
Protección: Lubrica articulaciones y protege tejidos sensibles.
Bienestar: Alivia fatiga, previene dolores de cabeza y reduce riesgos cardiovasculares.
Para el planeta y la economía:
Base de ecosistemas: Sostiene la vida en la Tierra, siendo fundamental para plantas y animales.
Agricultura: Es indispensable para el cultivo de alimentos y la producción agrícola.
Motor económico: Impulsa economías, afecta la producción de bienes y el empleo.
Sostenibilidad: Su gestión adecuada es clave para el desarrollo sostenible, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.
Desafíos: A pesar de su importancia, millones de personas carecen de acceso a agua potable y saneamiento seguro.




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